Una vez más

13613415_899815746811732_637664333755568491_oSiempre igual. Es empezar a moverme, cambiar de lugar y comienzo a inventar. Más bien a visualizar alguna de mis múltiples vidas. En realidad, el viaje me genera desdoblamientos en los cuales imagino mi vida en cada rincón donde pongo un pie. Hay una gran lista de mis vidas posibles, la última fue en Valpo.

Pensaba quedarme una noche y al final fue una semana. Y feliz. Me reencontré con una amistad que no veía desde hace 2 años. Me obsesioné con partir el viaje yendo a visitarla y a conocer su proyecto Aura. Y fue lo mejor que pude haber hecho. Ella y su pareja me recibieron en su casa junto a su gran familia de 15 gatos y 8 perros. ¡Después de una semana ya casi conseguí aprenderme el nombre de todxs y hasta reconocerles! Me integraron de inmediato en el equipo de Aura como una más. Un equipo joven, apasionado y lleno de energía además de ideas, buen humor y muy buen paladar. Entré a formar parte de la noche a la mañana de este proyecto tan lindo y que con tanto esfuerzo y dedicación están llevando Clau y Mai.

Gracias por el espacio entregado. Por la inclusión. Por haberme permitido disfrutar de la vida porteña por unos días. Por dejarme descubrir lo que se cuece en la cocina del restaurant. Por probar los mejores tragos y comidas. Me alimentaron el alma. ¡¡Mis mejores deseos!!

Me enredé. Aquí  va  mi vida posible en Valpo:

Por algunos segundos me imaginé viviendo en alguna de esas destartaladas e irregulares casas de colores, con mis calzones colgando de una cuerda mientras se secan con la brisa marina, despertando con el ruido de un barco que zarpa y el sonido de las gaviotas hambrientas, practicando ashtanga en la escuelita en Yerbas Buenas y trabajando en Aura participando del inicio de un proyecto ( me encantan los inicios, son lo más) con las mejores vistas de Valpo. Ver crecer al gatito del ascensor Espíritu Santo al igual que a Almendra, aquella niña que subió conmigo y que le encantan los choripanes. Salir de Aura de madrugada y toparme con un grupo de cabros jugando al dominó entre risas en la acera de enfrente. Contemplar el mural de Matta en la escalinata después de un día de trabajo y descubrir unos acordes rasgados dos asientos mas allá que te arrancan una sonrisa y suspiro interior. Metida en toda tocata y proyecto alternativo de tan activa ciudad. Leyendo en la mesita de la esquina izquierda de Aura mientras tomo mate y el traqueteo del ascensor suena una vez más al mismo ritmo que el sol desciende dejando sus mil colores. Ahí va una vida posible 🙂 Casi siempre suena mejor de lo que sería, ¿no?

Fotografía de Aura Restaurant.

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