Hay que mirar hacia arriba

Hojas_flotantes

Vivir en ciudad tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Por lo general, el ritmo frenético nos impide detenernos a echar un vistazo más allá del asfalto, los semáforos y el coche que nos está pegando un bocinazo. Por eso, a veces, hay que pararse y mirar hacia arriba. Aunque sea durante algunos segundos, para despejarse, para por un momento alejarse de la ciudad, de los grandes edificios de cristal y acercarse a ese otro lugar. Al mundo paralelo de las ciudades. El del cielo azul, gris o blanco y sus hojas flotantes. A veces, con suerte, entre la contaminación, también se puede ver el sol.

Advertisements